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Estos 4 niños le tenían mucho miedo a su mamá. Se hicieron adultos y solo hicieron una cosa

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A medida que nos hacemos adultos, tendemos a olvidarnos de las cosas que nuestros padres hicieron por nosotros. Cuando estábamos pequeños, hacían grandes esfuerzos por darnos lo mejor, aunque no lo viéramos así.

No es sino hasta después que nos convertimos en personas responsables y tenemos nuestros hijos que nos damos cuenta de ellos. Por eso, esta hija decidió ya crecida decidió escribir esta carta donde expresa lo que pasó por culpa de su madre.

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Una carta de su hija
“Yo tuve la peor madre del mundo. Mientras los demás niños podían tener dulces para el desayuno, nosotros debíamos comer avena, huevos y pan tostado. Cuando estábamos en la escuela, los niños salían a comprar lo que quisieran en recreo. Sin embargo, yo y mis hermanos debíamos comernos los sándwiches que mi mamá nos preparaba. Lo único que me tranquilizaba, era que no era la única, pues mis hermanos también estaban en la misma situación.

Si salíamos a jugar a algún sitio, teníamos que decirle la hora exacta en la que regresaríamos. Además, no podíamos atrasarnos ni un solo segundo de la hora que le decíamos. Al llegar a casa, nos obligaba a bañarnos muy bien y a usar ropa limpia. Aunque nuestros amigos podían usar la misma ropa varios días, nosotros debíamos cambiarnos a diario.

Muchas veces fuimos el blanco de burlas y bullying por usar ropa de segunda mano. Por el contrario, nuestros amigos constantemente usaban ropa nueva. Pero esto no se acaba aquí. Todos los días debíamos acostarnos a las 9 PM. Si por alguna circunstancia nos acostábamos más tarde de ahí, de todas formas, nos obligaba a levantarnos a las 8 de la mañana.

Debíamos ayudar en los quehaceres

Cuando fuimos creciendo, tuvimos que aprender a arreglar la cama, lavar los platos, cocinar y otras cosas. En ocasiones, pensaba que se quedaba despierta toda la noche planeando como nos molestaría al día siguiente. No había un día que nos dejara en paz para hacer lo que quisiéramos. Todo se debía hacer de la forma que ella quería, cuando ella quería.

Nunca pudimos mentirle, pues nos obligaba a decirles la verdad sin importar lo que fuera. Y aunque fuimos creciendo, nuestra vida no mejoraba en lo absoluto. Muchos de nuestros amigos fingían estar enfermos para no ir a la escuela. Pero nuestra madre nunca nos dejó hacer eso, es más, nos exigía sacar buenas notas.

Después de terminar la escuela, ella obligó a nuestros hermanos mayores a ir a la universidad. Allí, lejos de casa nunca tuvieron problema con la ley si siempre hicieron lo que ella le decía. Lo peor de todo, es que lo que somos hoy es culpa de una sola persona: nuestra madre.

Nos convirtió en personas honradas
De pequeños, mamá nunca nos dejó hacer algunas cosas divertidas que nuestros amigos sí hacían. Pero gracias a eso no nos metimos en problemas. Al contrario, nos convirtió en personas honradas, confiables y saludables. Sin duda, esto es algo que ningún niño puede ver mientras está pequeño y mucho menos ve su valor.

Ahora que también soy madre, estoy tratando de seguir el ejemplo de mi mamá. Trato de darle la misma educación a mis hijos, para que sean personas de bien. Por eso, cuando dicen que soy “la peor madre” del mundo, me siento orgullosa. Sonrió porque sé que voy por un buen camino en la educación de mis hijos.”

En ocasiones, hace falta que pasen muchos años antes de que entendamos lo nuestros padres hacen por nosotros. Muchas veces, no es sino hasta después que nos toca vivir la misma experiencia que nos damos cuenta. En ese momento es cuando más agradecido nos sentimos con ellos, por lo que hicieron con nosotros. Si agradeces lo que tus padres han hecho contigo, comparte esta información en tus redes sociales.

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